
Los "olés" dejarán de escucharse para siempre en Cataluña desde el 1 de enero de 2012, tras la histórica decisión adoptada hoy por el Parlamento regional. Defensores de los derechos de los animales lo celebraron como un hito y un avance para el país. Pero lo cierto es que España, cuna de figuras como Manolete o El Cordobés, se ha dividido con la abolición de las corridas de toros en suelo catalán.
Los defensores de los derechos de los animales no cabían en sí de gozo. El mundo del toro se lamentó por la estocada a la fiesta, que en todo el país genera unos ingresos anuales de 1.500 millones de euros y da empleo directo o indirecto a 200.000 personas, y anunció que acudirá al Tribunal Constitucional. Y muchos políticos criticaron la decisión como un ataque del nacionalismo catalán a la identidad española.
"Hoy se acaba con cinco siglos de crueldad y a partir de hoy las cuestiones éticas han de ser razones para replantearnos nuestras tradiciones", manifestó justo después de la votación en el Parlamento catalán Elena Escoda, portavoz de la plataforma Prou! (Basta), que tras la recogida de 180.000 firmas consiguió el pasado diciembre que la cámara se aviniese a debatir la posible abolición de los toros en Cataluña.
Las asociaciones y movimientos de defensa de los derechos de los animales se felicitaron eufóricos después de décadas denunciando una tradición que califican de tortura y maltrato. "Es un gran paso para la sociedad española", supone que "estamos entrando ya en el siglo XXI", dijo el portavoz de la Fundación Equanimal, Alessandro Zara.
La prohibición en Cataluña "transmite a las administraciones el mensaje de que en el siglo XXI las corridas de toros no tienen cabida en nuestra sociedad", indicó por su parte el coordinador de Campañas de Ecologistas en Acción, Theo Oberhuber.
En el otro extremo se situó el mundo de la tauromaquia, con toreros, empresarios, ganaderos y aficionados afligidos por la decisión del Parlamento catalán, en el que 68 diputados votaron a favor de la prohibición, 55 lo hicieron en contra y nueve se abstuvieron.
"Qué lástima, no lo entiendo", se lamentaba el torero Manuel Benítez "El Cordobés", uno de los grandes. "Gran indignación e impotencia por lo ocurrido" es lo que sentía su compañero Enrique Ponce. "Sólo puedo expresar mi tristeza por verme excluido de mi país", decía el catalán Salvador Boix, apoderado del José Tomás.
Fue precisamente en La Monumental de Barcelona donde ese reconocido torero regresó en 2007 a los ruedos, y con gran éxito, tras cinco años de ausencia. El coso de Barcelona, ciudad que se declaró antitaurina en 2004, es el único en funcionamiento en Cataluña. Y sus propietarios tendrán que ser indemnizados ahora con un monto que se estima entre 300 y 500 millones de euros.
"Entiendo que esto ha sido una maniobra política contra España. Y lo más triste es que los taurinos no hemos sabido defendernos", manifestó el ganadero Santiago Domecq, uno de los más importantes del país.
Las reacciones contrarias a la decisión llegaron también de otros ámbitos. "Es una tragedia cultural para los catalanes", dijo el director de cine Agustín Díaz Yanes, quien actualmente rueda un documental sobre la llamada fiesta nacional española.
Pero sobre todo, las reacciones que hoy se escucharon más fueron las del mundo de la política, donde muchos contemplan la decisión del Parlamento catalán, que salió adelante por los votos catalanistas, como un enfrentamiento más entre Cataluña y España.
"Buscar la diferencia a costa de la libertad es inaceptable", dijo el presidente del Partido Popular (PP), Mariano Rajoy. Su partido presentará una iniciativa en el Parlamento español para que los toros sean reconocidos como una fiesta de interés general y cultural y se eche atrás la decisión de Cataluña.
"Todos sabemos que (la prohibición) no tiene nada que ver con la protección del medio ambiente", dijo por su parte la presidenta del gobierno regional de Madrid, Esperanza Aguirre, también del PP.
Madrid fue una de las regiones gobernadas por el partido conservador que cuando comenzó en diciembre el debate en el Parlamento catalán y en plena polémica inició los trámites para declarar a los toros bien de interes popular. No obstante, la semana pasada, su parlamento regional admitió una iniciativa similar a la catalana y tendrá que decidir si abre o no el debate.
"La abolición de las corridas de toros acaba de empezar", dijo la portavoz de Prou! Elena Escoda. Y eso es lo que temen muchos.
DPA
28 de Julio del 2010